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Blog Afluenta

Tendencias y consejos del mundo Fintech que revolucionan tus finanzas personales.

Invertir en Afluenta es invertir en personas

/ Por Alejandro Cosentino

La base fundamental de los préstamos entre personas, es el “darse crédito” mutuamente. Este sistema necesita de dos públicos. Que uno preste y otro pida prestado. Que ambos honren el compromiso adquirido para que la comunidad crezca y generar así un círculo virtuoso, una nueva alternativa.

Todos vamos a necesitar que crean en nosotros o hacer trabajar mejor nuestro dinero en algún momento más o menos cercano, por lo cual es bueno que hagamos crecer esta iniciativa.

Para los que buscan hacer trabajar su dinero, Afluenta permitirá que puedas prestarlo e invertirlo como lo hacen los profesionales aún sin serlo. No sólo porque dispondrás de herramientas para que puedas mejorar el rendimiento del dinero, sino porque nuestro objetivo será educar acerca del ahorro y la inversión. Todos podemos aprender a prestar y si eso significa “darle crédito al otro” será mucho mejor.

Prestar a través de Afluenta será simple y seguro. Nuestra plataforma tecnológica ofrecerá a los que presten 3 alternativas diferentes: 1. Prestar + Ahorrar, 2. Prestar + Invertir y 3. Prestar + Renta. Pronto te contaremos como funciona cada una. Estoy seguro que alguna de estas posibilidades te ayudará a mejorar el rendimiento de tu dinero.

Hoy el mercado no ofrece alternativas de ahorro como Afluenta: sólo plazos fijos muy poco rentables comparados contra la inflación o inversiones complejas que están fuera del alcance de los que no somos profesionales.

Cuidar de nuestros ahorros no debería ser estresante no? Afluenta llega para ofrecer una nueva alternativa de inversión: fácil, rentable y segura.

Palabras clave: Prestar  Ahorrar  Invertir  

Créditos entre personas

/ Por Alejandro Cosentino

Los créditos de persona a persona son la nueva forma de prestar y pedir prestado dinero, gestionado por individuos, sin intermediarios. Pueden definirse como transacciones financieras que se producen directamente entre personas o "iguales" sin la intervención de una institución financiera tradicional. Desde el punto de vista el ahorrista o inversor, son una nueva clase de activos donde se puede invertir diversificando el dinero entre grupos de solicitantes precalificados crediticiamente.

La primera compañía de créditos persona a persona en ponerse en marcha fue Zopa (www.zopa.com) en febrero de 2005 en el Reino Unido. Pero su gran desarrollo se vio impulsado por la crisis económica global en 2007-2010. Allí los créditos persona a persona se otorgaban con rapidez mientras en que los bancos y otras instituciones financieras tradicionales atravesaban dificultades. La privacidad, seguridad y cumplimiento de las leyes también han solidificado esta nueva modalidad alrededor del mundo.

Una de las principales ventajas para los solicitantes de este sistema ha sido mejorar las condiciones de obtención de préstamos comparadas con los tradicionales créditos bancarios. Para los oferentes, mejora el rendimiento del dinero comparado con una cuenta de ahorros, plazos fijos u otras inversiones tradicionales.

Ambos beneficios son el resultado de la desintermediación, la dinámica de las transacciones entre personas, los bajos costos de operar de esta manera debido a las herramientas tecnológicas disponibles entre otras variables.

La simpleza administrativa de los préstamos entre personas tiene, además, el beneficio adicional que la solicitud de crédito y la transferencia de fondos acorta tiempo y los solicitantes y oferentes pueden acceder a su dinero más rápido.

Afluenta ha tomado estas buenas prácticas para desarrollar su plataforma y llevar a las personas una nueva alternativa en inversiones y créditos.

Palabras clave: Créditos  Solicitantes  Oferentes  

Afluenta, la humanización del crédito

/ Por Alejandro Cosentino

El intercambio del dinero en forma directa entre individuos es el origen de los bancos tal como los conocemos. Pero a lo largo del tiempo, el creciente poder de los intermediarios ha eliminando esa concepción original y humana favoreciendo la búsqueda del rendimiento del dinero. Eso le ha dificultando el acceso al crédito a segmentos enteros de la población.

Pero así como el agua, cuando encuentra obstáculos los supera para seguir su curso, las personas buscan caminos alternativos cuando no encuentran soluciones en las organizaciones tradicionales. De esta forma, los préstamos entre personas es la respuesta social a temas no resueltos: el acceso al crédito y la mejora en el rendimiento de los ahorros.

Desde siempre el dinero ha sido concebido como algo escaso en manos de unos pocos, debiendo acceder a intermediarios para poder incrementar su rendimiento. El paradigma de la intermediación ha profundizado esa creencia y ha lucrado con la imposibilidad práctica que la gente vuelva a prestarse.

La evolución de Internet y las redes sociales, como Facebook, Twitter o Linkedin, ha posibilitado que personas con similares intereses, aún en lugares dispersos, puedan primero tomar contacto, luego intercambiar información y finalmente comenzar a interactuar en comunidades evolucionadas que posibilitan ventajas y beneficios para sus miembros, pasando el poder desde los intermediarios a los miembros de estos grupos.

En las redes sociales de préstamos, el dinero fluye sin intermediación buscando mejor rendimiento para el que presta y condiciones más convenientes para los que solicitan. Así, los participantes que toman y otorgan sienten lo mismo que al hacerlo de amigos o de miembros de su comunidad.

Frente a un creciente sentido de individualismo y necesidad de control y autonomía, el esquema que propone Afluenta puede ser entendido como una comunidad de intereses financieros específica del siglo XXI que balancea el individualismo y los aspectos comunitarios en un sistema de elección voluntaria y participación colaborativa. Estos valores no están presentes en los servicios bancarios tradicionales.

Palabras clave: Desintermediación  Préstamos entre personas  Redes sociales  

Bienvenidos a Afluenta

/ Por Alejandro Cosentino

En Septiembre de 2008 una amiga pensó que el libro “El Alma de Dinero” de Lynn Twist podía ayudarme a renovar mi vocación emprendedora. No eran tiempos fáciles, la crisis financiera sacudía al mundo. El libro relata la experiencia de una recaudadora profesional de fondos que reorientó su vida ayudando a que organizaciones sin fines de lucro obtuvieran el dinero necesario para implementar obras que de otro modo serían imposibles. En esa tarea, Twist, estuvo en contacto con personas muy pobres y familias muy ricas de todo el mundo y acuñó un concepto polémico: “el dinero tiene el alma de aquel que lo posee”.

¿El dinero tiene alma? Capitalismo y Comunismo se disputan desde hace décadas su mejor uso. Muchos matan y mueren por él y esta mujer dice que tiene alma. Parece irracional pero el dinero es al fin y al cabo la más humana de las invenciones. Quizás no estaba errada. Me di cuenta que el dinero es como el agua. Si fluye mantiene sus propiedades: hidrata, transporta minerales esenciales y genera vida; pero si se acumula solo por el hecho de acumular, pierde el oxigeno, los minerales se desvanecen y no genera vida. Simplemente se pudre. Así entendido, los poseedores avaros de dinero serían como recipientes de agua estancada mientras que los filántropos generosos representarían el agua más enriquecedora.

Una nueva visión es posible donde el fluir del dinero facilite prosperidad para todos. El dinero puede volver a fluir entre las personas como en la antigüedad, sin intermediarios. La gente puede volver a prestarse y la tecnología puede ayudar. El que tiene dinero puede apoyar las iniciativas de aquellos que lo necesitan a cambio de una retribución justa y transparente que dignifique el intercambio y que además sea económicamente superador a lo que hacen los bancos.

Fluir es Afluenta, nace el crédito humano.

Palabras clave: Dinero  Prestar  Intercambio